Enviado por carlos el dia sep 30, 2009 en
Filosofia,
familia

teoria de la casualidad
En mi poco tiempo libre, trato de intentar comprender este mundo tal y como es. La alteración del pensamiento puede cambiar el estado de ánimo e
incluso el resultado.
Ley 1 – No existe el pensamiento negativo, existen 2 tipos, el realista y el positivo.
Pero digamos que, por el bien del texto, el pensamiento negativo existe. Pensar negativamente trae mejores consecuencias, veamos un ejemplo práctico:
Una persona(A) hace X acción, si esa persona tiene un pensamiento positivo, creerá que le ha ido bien, si efectivamente le ha ido bien, fantástico, pero si el resultado es nefasto, puede llevarse un palo psicológico.
La persona B hace X acción, si esa persona piensa negativamente, creerá que le ha salido fatal, bien, si le sale mal, se lo esperaba por tanto no se lleva ninguna sorpresa, pero si le sale bien se lleva una alegría.
Conclusión: El pensamiento realista ( o negativo ) es en realidad “positivo”.
Ley 2 ¿ Existen las coincidencias ? ¿ Y la casualidad ?
Por supuesto que sí, el que una acción resulte una determinada consecuencia es producto de acciones controladas y casualidades.
Pero hay acciones que el humano, como mortal que es, no puede controlar. Veamos un ejemplo práctico:
Tu tienes un dado, y necesitas un 1,2 o un 3. Si eres una persona desafortunada, tu suerte no cambiará, saldrá un 4,5,6. ¿ Por qué ? Porque hay un fantasma que lo hace así? Para nada.
Es simple casualidad, digamos que, si un humano quisiera sacar el número que el quiere, tendría que usar la fuerza exacta, la inclinación de la mano y el brazo exactos, el impacto contra X material debería ser exacto y la posición del dado inicial la correcta. Eso es imposible en un humano, por tanto, por qué sale, por ejemplo, un 5 ? Pues porque se da la casualidad de que la fuerza aplicada, inclinación de la mano, etc etc, aplican un resultado el cual nunca es el querido, por tanto, siempre que tiremos, se dará la casualidad que sacaremos un 4,5 o 6, y el conjunto de malas casualidades se le llama mala suerte. Para nosotros un dado es un objeto de suerte, pero en la esencia del dado no, depende de unos factores que nadie puede controlar.
Supongo que me he explicado, seguiré con mis teorías sobre la suerte
Etiquetas: suerte, teoria casualidad ley humano pensamientos alteracion animo negativo
Enviado por carlos el dia sep 30, 2009 en
Filosofia,
familia

Iluso es aquel que piensa que la suerte es para el que la busca.
Y es que son muchas las acciones, muchos los días, muchos los momentos en que piensas que no podrías tener más mala suerte y estás rotundamente equivocado, todo siempre puede salir peor, la parte positiva de las cosas es que aún podrían ir peor.
Y es que si de 10.000 monedas todas son cruz, no es casualidad, la casualidad no existe, todos tenemos un destino predestinado, la vida esta hecha para sufrirla, pero aquellos que nos damos cuenta de que la suerte nunca nos sonreirá, tenemos la satisfacción de que una acción mala nunca nos sorprenderá.
Un ejemplo tonto para que se entienda, si tu estás jugando al parchís, y puedes matar con un 1,2 o 3, la probabilidad debe ser del 50% porque el dado es una estructura cuadricular exacta, pero la posibilidad de que salga un 4,5 o 6 es mayor por lo tanto encontramos que el 90% de las veces no sacarás 1,2 o 3, esto está PROBADO experimentalmente, y así con todos los aspectos de la vida.
No es una postura negativa, negativismo? eso no existe, existe el realismo y el positivismo.
El Realismo somos los que vemos la vida como es, la realidad de forma objetiva y a pesar de que es triste, aceptamos la vida tal y como es y si nos salen 30.000 y ninguna cara solo podemos aceptarlo. Los positivistas son los que ven duendecillos a la vida y creen que la suerte se encuentra, no, algunos, nunca tendremos suerte y siempre nos saldrá todo mal.
Existen personas con mala suerte y las personas gafadas, oh!, aquellos que nunca ganáis un sorteo, nunca ganáis un juego que depende de la suerte, que siempre os cambia el semáforo, que nunca sacáis la cara del dado ni de la moneda que buscáis, aquellos que por mucho que intentan afrontar la vida con positivismo ven que no es posible, aquellos que les sale todo mal, aquellos que no ven la luz en la cueva, aquellos que siempre se les escapa el tren, aquellos que siempre pillan con las manos en la masa!, uníos a mí! y traed a todo el mundo al círculo real de la vida!!.
Etiquetas: negativismos, positivismo, positivo, realismo, suerte, teoria
Enviado por carlos el dia ene 27, 2009 en
De Apreciar
Me intereso escribir sobre un tema que muchos pasan por alto, pero que es muy complejo..y tiene diversos puntos de vista
Veamos: segun lo que dice la enciclopedia wikipedia, Se llama suerte a la creencia en una organización de los sucesos afortunados y desafortunados. Es una forma de superstición interpretada de forma diferente por individuos diferentes.
Como verán la suerte es una creencia segun esto, por lo tanto existe solo para algunos..
Mas abajo vemos:
La suerte como falacia
Una aproximación racionalista a la suerte incluye la aplicación de las leyes de la probabilidad y la elusión de creencias acientíficas. El racionalista siente que la creencia en la suerte es el resultado de un razonamiento pobre o pensamiento ilusorio. Para un racionalista, un creyente en la suerte comete la falacia lógica post hoc:
A ocurre (llevo mi camisa de la suerte) y entonces B ocurre (algo bueno)
Por tanto, A causó B
En la visión racionalista del mundo, la probabilidad sólo está afectada por relaciones causales confirmadas. Que un ladrillo caiga sobre una persona que camine bajo él, por tanto, no está en función de la suerte de dicha persona, sino que es el resultado de la colección de ocurrencias comprensibles (o explicables). Estadísticamente, cualquier persona que camine bajo el edificio tenía probabilidades de que le cayese el ladrillo.
Un acercamiento racionalista alternativo a la suerte es contrastarla con el control. La suerte es lo que sucede más allá del control de una persona. Este punto de vista incorpora fenómenos que son acontecimientos accidentales, por ejemplo el lugar de nacimiento de una persona, pero en los que no hay incertidumbre alguna o ésta es irrelevante. Dentro de este marco pueden diferenciarse tres tipos de suerte:
1. Suerte constitucional, es decir, con factores fuera del control de una persona porque no pueden ser cambiados. El lugar de nacimiento y la constitución genética son ejemplos típicos.
2. Suerte circunstancial, es decir, con factores que no pueden ser controlados porque se producen aleatoriamente. Los accidentes y epidemias son ejemplos típicos.
3. Suerte consecuente, es decir, con factores que no pueden controlarse por ser el resultado caprichoso de tus actos. Un ejemplo típico sería arrojar un piedra desde un acantilado. Como golpear a alguien que pase por debajo es consecuencia de numerosos factores fuera de tu control, entonces es cuestión de suerte.
Tanto la falacia del jugador como la falacia inversa del jugador explican algunos problemas de razonamiento de las creencias comunes en la suerte. Ambas implican negar la impredicibilidad de los sucesos aleatorios: «No he lanzado un seis en toda la semana, así que seguro que lanzaré uno esta noche.»
La suerte como esencia
Hay también una serie de creencias espirituales o sobrenaturales sobre la suerte, variando ampliamente de unas a otras, aunque la mayoría coinciden en que puede influirse en la suerte con medios espirituales realizando ciertos rituales o evitando ciertas situaciones.
Una de estas actividades en la oración, una práctica religiosa en la que esta creencia es especialmente fuerte. Muchas culturas y religiones de todo el mundo ponen un especial énfasis en la habilidad de las personas para influir sobre su suerte por medios rituales, a veces incluyendo sacrificios, presagios o hechizos. Otros asocian la suerte con un fuerte sentido de superstición, es decir, una creencia de que ciertos actos tabú o benditos influencian la forma en que la suerte les favorecerá en el futuro.
Carl Jung definió el principio de sincronicidad como la «ocurrencial temporalmente coincidente de sucesos acasuales». Jung describió las coincidencias como un efecto del inconsciente colectivo.
Las religiones judeocristiana e islámica creen en la voluntad de un ser supremo más que en la suerte como principal influencia en los sucesos futuros. Los grados de esta divina providencia varían ampliante de una secta a otra, pero la mayoría la reconocen como una influencia parcial, si no completa, sobre la suerte. Estas religiones, en sus primeras etapas de desarrollo, contuvieron muchas prácticas tradicionales por sus razones. Todas ellas, en diferentes épocas, aceptarons presagios y formas prácticas de sacrificios rituales para adivinar la voluntad de su ser supremo o para influir sobre su favoritismo.
Las religiones mesoamericana, como las de aztecas, mayas e incas, tenían creencias especialmente fuertes sobre la relación entre rituales y la suerte. En estas culturas, el sacrificio humano (tanto de voluntarios como de enemigos presos) era considerado una forma de complacer a los dioses y ganar sus favores para la ciudad que ofrecía el sacrificio. Entre los mayas, que también creían en las ofrendas de sangre, los hombres o mujeres que querían ganarse el favor de los dioses para atraer la buena suerte se hacían cortes y vertían su sangre sobre el altar de los dioses.
Muchas religiones africanas como el vudú y el hudú tienen fuertes creencias en la superstición. Algunas de ellas incluyen la creencia de que terceros pueden influir en la suerte individual. Las chamanes y brujas son amados y temidos por su habilidad para proporcionar buena o mala suerte a los que viven en pueblos cercanos a ellos.
La suerte como placebo
Algunos fomentan la creencia en la suerte como una falsa idea, pero que pueden derivar en pensamiento positivo y alterar las respuestas de uno a mejor. Otros, como Jean Paul Sartre y Sigmund Freud, creen que la creencia en la suerte tiene más relación con un locus de control para los sucesos de la propia vida y la subsiguiente huida de responsabilidad personal. Según esta teoría, quien atribuye sus penalidades a la «mala suerte» hallarán tras un examen más atento que llevan un estilo de vida arriesgado. Por otra parte, la gente que se considera «afortunada» al tener buena salud pueden estar en realidad cosechando los beneficios de una actitud positiva y unas relaciones sociales satisfactorias, lo que estadísticamente se sabe que protege contra las enfermedades relacionadas con el estrés. Si ocurren sucesos «buenos» y «malos» aleatoriamente a todo el mundo, los creyentes en la buena suerte experimentarán una ganancia neta de su fortuna, y viceversa para los creyentes en la mala suerte.
Como verán son muchos los enfoques desde donde la podemos ver..
Pero hay algo que no podemos negar, no solo con suerte vamos a ser exitosos, no solo con suerte vamos a lograr las cosas. Es facil decir ” fue mala suerte” cuando en realidad las cosas suceden por que nosotros hicimos algo o dejamos de hacer para que ocurran, nuestras acciones son las que mueven las cosas hacia determinados lados. No podemos dejar las cosas libradas a la suerte, eso seria bastante mediocre (compartiendo la idea de muchos de que la suerte es precisamente para las personas mediocres) y hasta cobarde. No hay que negar que siempre somos nosotros los que construimos nuestro porpio camino ( junto con Dios), haciendo o dejando de hacer. Es un tema muy ligado a las creencias de las personas, y seria mucho mas amplio de tratar, solo queria dejarles esta inquietud para que reflexionen, y antes de “echar la culpa a la suerte” miren hacia atras sus actos, para ver si en vez de suerte o mala suerte pueden hablar de exitos o fracasos segun lo que hicieron o podrian haber echo.-
Suerte en tu día.
Etiquetas: afortunado, crees, exito, suerte