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¿Madre? Sí, pero después de los 30?

Enviado por carlos el dia mar 3, 2009 en De Apreciar

 

El ejercicio de la profesión y la estabilidad económica se están poniendo por delante del primer hijo. Pero ¿qué implicaciones tiene esto para la mujer en lo físico y lo emocional?

“ Tengo 33 años”, cuenta Carmen (nombre ficticio), “soy profesional y con un ingreso estable. Me casé hace ocho años y no tengo hijos. El embarazo lo retrasamos con mi esposo porque queríamos que nuestro bebé llegue a un lugar donde no le falte nada y creo que ahora lo conseguimos, pero no sé por qué no puedo quedar embarazada”.

En los últimos años, la tendencia de postergar la maternidad para después de los 30 años se ha incrementado, según cinco ginecólogos y una psicóloga consultados por separado por La Prensa.

De acuerdo con el director del Servicio de Esterilidad, Fertilidad y Reproducción Asistida (SEFRA), Luis Kushner, “antes (hace cinco años) la edad promedio de las mujeres que tenían a su primer hijo estaba entre los 23 y los 28 años; hoy, las que se embarazan de su primogénito normalmente tienen 30 o más años”.

Las razones, explican los especialistas, pueden ser varias, pero la más frecuente es el hecho de que ellas están desplazando la maternidad y dan prioridad a otros proyectos: estudio, trabajo, desarrollo profesional, estabilidad y seguridad económica; factores que, a menudo, están relacionados unos con otros.

“Claro que este boom se lo está viviendo en mujeres de clase media para arriba, porque en los hospitales esto cambia”, indica el director de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Brasil, Mario Pablo Gutiérrez, quien también trabaja en el Hospital de la Mujer. “Ahí (en el hospital) la población es menor; llegan adolescentes hasta de 15 años”.

A propósito de esta afirmación, según un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 25 por ciento de las mujeres latinoamericanas son madres antes de cumplir los 20 años. Esto se debería a que los programas de educación sexual en las escuelas son insuficientes, además de que falta acceso a métodos anticonceptivos.

Pero al parecer la realidad es otra para mujeres que sí tienen acceso a educación sexual y al uso de anticonceptivos. Éstas, más bien, tienden a postergar la maternidad cuanto más les sea posible.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las mujeres han ido ganando espacio en el mundo laboral, de ahí que en 1999 la población femenina que trabajaba era de 1.637.397 mujeres; de ellas, el 4,16 por ciento era profesional; en 2006 esta población creció a 2.044.719 mujeres, de las cuales el 6.97 por ciento era profesional. Esto significa que en 2006 se incrementó la población de mujeres que trabajan en 407.322.

Mujeres profesionales y económicamente independientes, sin embargo, sujetas a una vieja presión social. “¿Por qué la gente de una generación anterior no puede entender por qué las mujeres de hoy están dando más prioridad al trabajo antes que a concebir un hijo?”, cuestiona la psicóloga Denisse Ampuero.

En todo caso, luego de los 30, cuando ellas ya han cumplido gran parte de sus expectativas profesionales y/o económicas y el “reloj biológico” comienza a dar sus campanazos de alerta, se apresuran a buscar al primer hijo. Pero ser primeriza después de los 30 años ¿es tan complicado y hasta peligroso como se dice? ¿Cuánto hay de mito o de realidad en esto?

Cuestión de fertilidad

Los especialistas consultados coinciden en que una mujer puede ser madre a cualquier edad hasta antes de la menopausia (entre los 40 y 45 años), aunque aclaran que la mejor edad para tener hijos está entre los 20 y 30 años, ya que tanto antes como después hay un cierto riesgo de que la madre o el niño sufran algún problema de salud.

Después de los 30 años, explica el doctor Gutiérrez, los problemas de fertilidad relacionados con la edad aumentan considerablemente.

A su turno, Kushner sostiene que “a las mujeres mayores de 30 les puede llevar más tiempo concebir a un niño que a otras de menor edad”.

En criterio del ginecólogo Edwin Trujillo, del Instituto Médico Integral de la Mujer (IMIN), esto se debe, en parte, a una menor frecuencia de ovulación en la mujer o a problemas como la endometriosis. “Los tejidos similares a los que recubren el útero se adhieren a los ovarios o las trompas de Falopio, interfiriendo en la concepción”.

Para el vicepresidente de la Sociedad Paceña de Obstetricia y Ginecología, Franz Enríquez, esto también puede deberse a que los huevos (ovarios) envejecen, es decir que no son iguales a cuando la mujer tenía 23 años, pues “a esa edad los óvulos son jóvenes y sanos”.

Kushner coincide con esto al puntualizar que “los ovarios tienen la misma edad de la mujer, si ella cumple 35, el huevo también tendrá 35 años”.

Problemas con el feto

Por su parte, Enríquez asegura que después de los 35 años hay mayor riesgo de sufrir abortos espontáneos, miomatosis (tumores benignos), anormalidades fetales y enfermedades relacionadas con el embarazo.

Según dice, a medida que avanza la edad, las mujeres corren mayor riesgo de tener un hijo con enfermedades cromosómicas clasificadas como la 13, 18 (enfermedades no definidas) y la 21. Esta última es la que produce el síndrome de Down.

Sobre el particular, Kushner aclara que esto no quiere decir que la mujer de 20, 25 o 27 años no pueda engendrar un hijo con anormalidades (retraso mental y/o anomalías físicas) que pueden ser detectadas con una prueba prenatal.

Sobre la ocurrencia de anomalías, el galeno hace la siguiente relación: existe un caso en 8.000 mujeres de entre 20 y 27 años, aproximadamente; después de los 30 se presenta uno en 5.000; después de los 35 se da uno en 250; después de los 40 hay uno en 80; a los 41, uno en 50, y a los 42, uno en 25.

Cabe aclarar, sin embargo, que lo anterior no significa que toda mujer mayor de 30 años vaya a tener un niño malformado, con síndrome de Down u otras anomalías, dicen los médicos.

“Es importante decir—afirma Kushner— que la gran mayoría de los bebés nacen sanos y, a excepción de las anomalías cromosómicas, los estudios indican que el riesgo de malformaciones congénitas en bebés nacidos de madres mayores no es mayor que para los hijos de madres más jóvenes”.

Tres de los especialistas indican que, de diez pacientes que visitan sus clínicas en busca de ayuda para tener un hijo, seis son mayores de 30 años.

Si en seis meses una mujer no logra concebir, es necesario que ésta busque ayuda profesional —dicen los especialistas—, dado que muchos de los casos de infertilidad pueden ser superados. Ahora, si bien es más difícil concebir por encima de los 35 años, de hacerlo es probable que ella tenga un embarazo múltiple (dos o más niños).

Otro factor que se debe considerar y que también está vinculado a la edad de la mujer es el nacimiento del bebé. Según Edwin Trujillo y Gerardo Alcázar, del Instituto de Ginecología y Medicina Reproductiva, la constitución de la madre y la capacidad de concepción son decisivos en ese momento.

“Hay ciertas variaciones cuando se trata de madres más maduras. Después de los 35 años, los nacimientos por cesárea aumentan considerablemente; en un parto natural existe mayor riesgo de sufrimiento fetal”.

Lo psicológico

Según la psicóloga Denisse Ampuero, es complicado para la mujer de hoy tomar la decisión de ser madre en momentos en que, por ejemplo, se le abren las puertas hacia una carrera con amplias ventajas, no sólo salariales, sino de superación profesional. Por esta razón, ella retrasa la maternidad.

Esta opción, sin embargo, podría tener ventajas y desventajas, asegura Ampuero. “A esa edad (después de los 30), una mujer ya tiene una vida profesional consolidada, cuenta con una seguridad económica que tal vez no tenía a los 25 años; ya es madura, tiene experiencia y no toma decisiones a la ligera”.

Sin embargo, esta mujer es más sobreprotectora y excesivamente susceptible en relación con la seguridad de su hijo. “Por ejemplo, ni siquiera quiere que su pequeño juegue, porque teme que él se enferme o se lastime de algún modo”.

En cambio, añade, las mujeres de 20, 23 o 25 años son madres que dejan a sus hijos con más libertad, “porque ellas todavía son inmaduras”.

Con todo, la mujer puede ser madre a cualquier edad, aunque —apunta Ampuero— a ninguna edad está preparada para serlo, “porque no existe el famoso instinto maternal”.

Con esta afirmación, la psicóloga se refiere al hecho de que la condición de mujer no implica forzosamente la necesidad u obligación de ser madre; la opción de no hacer de los hijos una prioridad en la vida es también respetable.

Eso sí —aconseja—, es preciso que la mujer no se desespere por tener un bebé, porque lo psicológico influye en el cuerpo y obstaculiza la concepción. “Es mejor que piense en otras actividades y no se obsesione con el ser madre”.

De todas formas, los especialistas consultados en esta nota sostienen que una mujer siempre tiene posibilidades de quedar embarazada hasta antes de la menopausia; sin embargo, el hecho de concebir y traer al mundo hijos sanos mucho depende de la calidad de vida de la madre y de que ésta se haga los controles prenatales necesarios y oportunos.

Algunos datos que la mujer “madura” debe saber

Edad Según los especialistas, es mejor tener un hijo entre los 20 y los 30 años, antes o después puede traer complicaciones.

Visita Acudir a un médico antes de concebir ayuda a asegurarse de que la mujer se encuentra en un buen estado de salud.

Abortos Las mujeres mayores de 35 años tienen más riesgos de sufrir un aborto espontáneo durante su embarazo.

Prematuro Después de los 30 años hay más probabilidades de que el niño nazca prematuro o con peso bajo (menos de 5 libras). Problemas Las mujeres de más de 30 años tienen más dificultades en el momento del alumbramiento que las de 25.

Cuidado Si la mujer está embarazada, debe evitar fumar y consumir bebidas alcohólicas porque estos hábitos afectan al bebé.

La edad de él también importa

Pese a que el saber popular indica que la edad de la mujer es clave en la concepción, un estudio realizado en Francia y que recientemente fue presentado en una conferencia de expertos europeos sobre reproducción humana reveló que la cantidad y calidad del esperma disminuye a partir de los 40 años.

Un equipo francés analizó muestras tomadas de más de 21.000 casos de las llamadas inseminaciones intrauterinas. Examinaron la calidad del esperma y luego rastrearon las tasas de embarazo, aborto espontáneo y parto. Hallaron que el impacto paterno sobre el aborto natural era mucho más fuerte cuando los hombres pasaban de los 40 años.

Las mujeres mayores eran menos propensas a quedar embarazadas y sufrían más abortos espontáneos que las más jóvenes, pero el riesgo de aborto también era más alto para parejas en las que el hombre pasaba de los 40 años, en cerca de un 35 por ciento, lo que en un hombre menor de 30 es de entre el 10 y el 15 por ciento. Aunque no se sabe por qué sucede eso, los investigadores dijeron que un vínculo entre la edad del varón y el decaimiento de su ADN en el esperma que causa que se fragmente puede ser una explicación. (Infobae.com)

Congelar óvulos, ¿una opción?

La criopreservación de embriones o congelamiento de óvulos es una técnica que fue concebida para conservar la fertilidad de mujeres jóvenes que precisan ser sometidas a tratamientos médicos (radioterapia, quimioterapia, extirpación de ovarios y otros) que las dejarían estériles, pero también para aquellas que quieran postergar la maternidad.

Este tratamiento consiste en la estimulación ovárica para la producción de óvulos. Una vez que se ha conseguido la maduración, los óvulos son extraídos mediante una punción ovárica, procedimiento quirúrgico realizado bajo anestesia. Los óvulos obtenidos son analizados desde un punto de vista morfológico, considerando su calidad y estado madurativo. Generalmente, al cabo de una o dos horas de la extracción, son congelados y almacenados en un banco de óvulos.

Este tratamiento utilizado en varios países aún no llegó a Bolivia. Según estudios, las tasas de nacimientos vivos procedentes de óvulos congelados es de sólo 2 por ciento por óvulo. Además, según el ginecólogo Luis Kushner, “la eficiencia en el descongelamiento es muy baja”.

Consejos prácticos

Alimentación

Según el ginecólogo Gerardo Alcázar, la mujer que quiera concebir un hijo y es mayor de 35 años debe tener una alimentación nutritiva. Además, al menos seis semanas antes de quedar encinta debe tomar aceite con factor omega y ácido fólico, por la importancia que éstos tienen en la formación del sistema nervioso del feto.

Revisiones

Independientemente de su edad, es necesario que la mujer se someta a una revisión médica periódica, para que después de los 30 años no tenga complicaciones en su embarazo o alguna otra enfermedad, como la diabetes. Además es importante prevenir las infecciones vaginales, ya que éstas pueden tener consecuencias más adelante.

Controles

Una vez que se ha enterado de que será madre, la mujer debe hacer todo lo que su médico le recomienda. No hay que subestimar ninguna instrucción. Un importante consejo es que ella asista a sus controles prenatales para que así se pueda detectar a tiempo alguna anomalía o complicación que pueda presentarse durante el embarazo.

Ecografías

En la etapa de gestación se debe hacer tres ecografías; la primera, entre las 11 y 13 semanas, para verificar la normalidad de la formación del bebé; la segunda se la debe realizar entre las 24 y 28 semanas, para verificar el organismo del bebé, además de sentir sus latidos, y la tercera, a las 34 o 36 semanas, para ver la vitalidad del niño.

Obsesión

Después de los 30 años, las mujeres comienzan a desesperarse por ser madres, lo que ocasiona un bloqueo de su fertilidad. Por esta razón es importante que no se obsesione con ello y que también vuelque su atención a otras actividades que quizás nunca pudo hacer antes, como aprender a manejar un coche, emprender viajes o practicar un deporte.

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